

Todo suena: la ciudad que aprendió a escucharse

Nudos, canciones, fanzines y fogones: la historia de cómo el arte se volvió el camino más corto entre quienes llegan y quienes reciben
En este vlog
Un niño de siete años golpea una silla plástica con dos baquetas en Ciudadela de Paz. No sabe que está haciendo música. Sabe que le hicieron una pregunta que nadie le había hecho antes: ¿cómo suena tu barrio? Y él, que llegó de otro país o de otra vereda, que aprendió a llamar casa a un lugar que todavía no lo nombra, descubre esa tarde que su barrio suena. Que su cuerpo suena. Que el piso suena. Que todo suena.
Esa es, en una escena, la apuesta de PLURAL: la estrategia de integración cultural que en 2023 llegó a tres territorios de Barranquilla —Ciudadela de Paz, La Loma y el Centro Intégrate— en el marco de la Ruta de Integración Pa Lante de la Alcaldía. Detrás hay cifras que duelen: un 35,7 % de pobreza en la ciudad, 341.000 personas en condición de vulnerabilidad y 150.000 migrantes que decidieron quedarse aquí, según el DANE. Pero PLURAL entendió algo que las estadísticas no alcanzan a decir: nadie se integra llenando un formulario. La gente se integra cuando canta junto a otro, cuando comparte una receta, cuando se sienta a tejer al lado de una desconocida y termina sabiendo el nombre de sus hijos.
Por eso la estrategia eligió cuatro lenguajes —música, artesanía, artes plásticas y gastronomía— y una convicción: que el artista no es un invitado que llega a entretener, sino un formador de formadores, un mediador capaz de traducir mundos.
Carmen Antolínez lo entendió mejor que nadie cuando escogió el macramé. La palabra viene del persa mikrama: nudo. Una técnica que viajó de Persia a Turquía, de Europa a América, y que hoy sostienen entre sus manos mujeres de 17 a 80 años, migrantes, retornadas, barranquilleras. Anudan portavasos, lámparas, tapices. Y anudan, sin proponérselo, algo más difícil: el tejido social de una ciudad que las recibió con recelo. Cuarenta y tres talleres después, esos nudos también son ingreso, oficio, autonomía.
Marlon Peroza sembró «El árbol de las canciones» con adolescentes de 12 a 19 años, para que aprendieran que una historia propia cabe en una estrofa. Camilo Romero convirtió el juego en método y logró que 197 niños escucharan el mundo distinto. Albéniz Muñoz les hizo a las comunidades la pregunta más honda de todas —¿quiénes somos?— y la respuesta fue un fanzine hecho a muchas manos, donde la identidad territorial dejó de ser un concepto para volverse dibujo, collage, letra torcida y verdadera. Diana Polo llevó la integración a la cocina, donde el sabor de allá y el sabor de acá se encuentran sin necesidad de traducción, y donde varias mujeres líderes empezaron a mirar su fogón como un emprendimiento.
Más de 159 talleres. Niños sin escolarización recibiendo formación no formal. Mujeres fortaleciendo negocios. Artistas y líderes comunitarios vinculados como formadores. Espacios culturales que antes eran solo esquinas. Los números importan, pero cuentan apenas la mitad.
La otra mitad está en los cuatro pilares que sostienen toda la propuesta pedagógica: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y —el más urgente de todos— aprender a convivir. Empatía unos con otros. Respeto por la diferencia frente a la pluralidad. En una ciudad donde llegar sigue siendo difícil, enseñar eso no es un lujo cultural: es infraestructura social.
Barranquilla ha sido siempre puerta y refugio. PLURAL le recordó cómo se hace. Y lo hizo del modo más sencillo y más poderoso: preguntando, escuchando, tejiendo.
Porque cuando una ciudad decide escucharse de verdad, descubre lo mismo que aquel niño con las baquetas. Que todo suena. Y que ninguna voz sobra.
PLURAL · Estrategia de integración cultural para población migrante, retornada y de acogida · Ruta de Integración Pa Lante, Alcaldía de Barranquilla · Ciudadela de Paz, La Loma y Centro Intégrate


