

ESO VA: cuando la creatividad entró al aula como política pública

1.500 estudiantes, 10 colegios y 80 horas de formación para que los jóvenes de Barranquilla dejaran de ser audiencia de su cultura y se convirtieran en quienes la cuentan
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Mil quinientos estudiantes de séptimo y octavo grado de diez colegios distritales de Barranquilla cursaron un programa de ochenta horas donde la creatividad no fue una actividad extracurricular: fue materia de formación ciudadana. Se llamó ESO VA: Escuelas Creativas de Ciudad, y dejó una de las apuestas pedagógicas más ambiciosas de la Secretaría de Educación Distrital en los últimos años.
La selección no fue improvisada. De los 154 colegios oficiales del Distrito se identificaron 17 con vocación cultural demostrable —énfasis curriculares, proyectos institucionales, trayectoria artística real— y de allí se escogieron diez, garantizando cobertura territorial y diversidad de contextos. Los nombres dibujaron un mapa de la ciudad: la Normal Superior del Distrito, la IED de Arte y Cultura Alejandro Obregón, la Etnoeducativa Paulino Salgado Batata, la Fundación Pies Descalzos, Juan José Rondón y Marco Fidel Suárez, entre otras.
El proceso se estructuró en ocho módulos que fueron de la exploración personal a la ciudadanía cultural, pasando por identidad barranquillera, lectura creativa del territorio y trabajo colaborativo. Ochenta horas que un adolescente de trece años no suele encontrar en ningún otro lugar del sistema educativo.
Pero el corazón de ESO VA estuvo donde casi nadie mira en los proyectos educativos: la comunicación.
El proyecto no la trató como difusión ni como el cartel que anuncia el evento. La incorporó como componente estructural, con dos entregables propios desde la primera fase: un Marco Estratégico de Comunicación y Apropiación y unos Lineamientos de Comunicación Ética y Responsable. Antes de dictar el primer módulo ya se había definido cómo se hablaría de los jóvenes, cómo se nombraría el territorio y qué responsabilidad tenía quien cuenta la historia de una comunidad escolar.
Esa decisión tuvo linaje. Entre las referencias del proyecto apareció Jesús Martín-Barbero, el pensador que enseñó a América Latina que no hay educación sin comunicación. ESO VA tomó la lección al pie de la letra: el Módulo 6 se dedicó por completo a las narrativas culturales y los relatos del territorio, y los recursos audiovisuales atravesaron toda la metodología con una condición clara: que los jóvenes usaran los lenguajes visuales, sonoros y narrativos de manera consciente, para comunicar y resignificar su entorno.
El desplazamiento fue profundo. Estudiantes que participaban de forma pasiva en las manifestaciones culturales de su ciudad pasaron a producirlas y narrarlas: dejaron de ser audiencia para volverse emisores. En una generación que consume miles de mensajes al día, enseñarles a construirlos con criterio ético resultó tan formativo como enseñarles a leerlos.
Hubo además un propósito que ordenó todo lo demás: la convivencia escolar. Inscrito en el proyecto 9.2.4 del Plan Barranquilla a Otro Nivel 2024-2027 y en la Ley 1620 de 2013, ESO VA planteó la creatividad como estrategia preventiva y de atención temprana, con impacto en el clima institucional y el bienestar socioemocional. La tesis, que el proceso confirmó, era sencilla: un estudiante que se reconoce en su territorio, que sabe expresar lo que siente y que aprendió a crear junto a otros, convive mejor.
La inversión confirmó que aquí la cultura dejó de ser el adorno del calendario escolar para convertirse en política pública educativa.
Barranquilla siempre supo que era creativa. ESO VA le enseñó a sus adolescentes a saberlo también, a nombrarlo con sus propias palabras y a contarlo ellos mismos.
ESO VA: Escuelas Creativas de Ciudad · Creatividad y cultura para la ciudadanía · Plan de Desarrollo Barranquilla a Otro Nivel 2024-2027, proyecto 9.2.4 Fortalecimiento de la Convivencia Escolar


