


Somos Calle nació de una pregunta simple: ¿qué pasa cuando los jóvenes dejan de ver los muros de su barrio como límites y empiezan a verlos como lienzos?
El proceso
Durante meses trabajamos con más de 50 jóvenes del territorio en procesos de formación en arte urbano, identidad gráfica y narrativa visual. El muro dejó de ser frontera y se volvió medio de expresión: cada mural cuenta una historia del barrio, pintada por quienes lo habitan.


Con la comunidad
El proceso integró a líderes comunitarios, familias y comercios locales. La transformación no fue solo estética: cambió la relación de los jóvenes con su territorio y la percepción del barrio hacia ellos.
Lo que permanece
Hoy los murales funcionan como galería abierta y los jóvenes formados lideran nuevas intervenciones en barrios vecinos, replicando el modelo sin depender de OUMA.